jueves, 3 de enero de 2008

La dictadura del tiempo

Por Isai Dzib Fernández
31 de diciembre de 2007
9:00 am

Hoy es el día, hoy se cumple un ciclo mas en nuestras vidas, hoy es cuando la gente se viste de alegrías recordando el pasado que se ha ido y esperando que el futuro sea benevolente con ellos. Es que un año no es suficiente para nosotros, seres humanos mortales, sujetos al tiempo el cual nos mueve a grandes velocidades rigiendo nuestras vidas hasta el punto de tomar el control de esta esfera que gira diariamente, que no se detiene, que no le interesa si existen abundancia o hambruna, alegría o catástrofes, salud o enfermedad, el tiempo sigue su rumbo siendo algo efímero, irrepetible a veces frió, a veces solo.
Hoy me levante y pensé en números, si números ya que el tiempo son solo números, del uno al doce, como existen trescientos sesenta y cinco días que cada cuatro años son trescientos sesenta y seis, estamos despiertos en promedio dieciséis horas, dormimos ocho durante cincuenta y dos semanas en un promedio de setenta años, el cual trabajaremos diez hora diarias descansaremos… bueno algunos quizás no descansaran, comeremos, dormiremos, soñaremos, cuidaremos, cantáremos, todo a su debido tiempo.
Y he ahí el salvador de muchos, el tiempo, el que les hace olvidar, el que les dice, al quien llevan de la mano. Es que es tan imperfecto como el ser humano, tan impuntual o tan precipitado, que no lo podemos controlar aunque forme parte esencial de nuestras vidas, siempre esta, pero nunca cuando nosotros queremos, y cuando menos deseamos que corra hacia nosotros, viene apresurado con una sonrisa de picardía como un niño que hace una travesura. ¿Que podemos decir más que reclamarle porque hace de nosotros uno más de su gran lista de desafortunados?
Nos cuestionamos de cómo este travieso ser puede regir el universo, las grandes esferas en movimiento y las pequeñas partículas que se atraen y repelen, la velocidad, el trabajo, los fenómenos físicos y químicos, el todo.
Pero estamos equivocados, somos nosotros los cuales hemos regido todas las cosas por medio del tiempo, es nuestra contribución a este mundo porque Dios no tiene necesidad de saber que día es hoy, no le interesa, no le importa, para él el tiempo no existe como un régimen dictador de doce horas ni como un amanecer o anochecer, porque para el es solo en infinito, porque es en el ser divino en donde se uno el principio y el fin, lo posible con lo imposible, el alfa y omega. Es por eso que el es tan paciente hacia con nosotros los mortales, espera porque comprende lo desesperantes que podemos llegar a ser cuando no entendemos que los años pasan dejándonos en el mismo lugar, como si estuviéramos estáticos aunque no lo estamos.
Es un año que paso, se ha ido y no regresara, nuestros errores y aciertos quedaron flotando en un mar temporal, esperando el regreso del que nos quitará el yugo de esta dictadura que se mide en segundos. Por que para Dios un año puede ser como un día o quizás mil, pero para nosotros es demasiado.